18 de enero de 2011

TIENDA HÁBITAT: EL SUEÑO DE WALTER

Walter junto a su esposa e hijo viven desde hace 3 años en un asentamiento informal llamado "22 de Enero", en La Matanza, Provincia de Buenos Aires. Desde que llegó al barrio, fue construyendo con su propio esfuerzo una pequeña pieza, donde pudo dar cobijo a su familia. Se interesó por nuestra organización luego de asistir a una Tienda Hábitat que se llevó a cabo en su barrio, y en la cual arquitectos voluntarios, abogados y otros profesionales brindaron asistencia técnica ad honorem a familias de bajos ingresos en condiciones habitacionales precarias.
Fue en la carpa de Tienda Hábitat, donde Walter mencionó su sueño de vivienda por primera vez y pidió ayuda para mejorar su casa. El equipo de arquitectos habló de su caso y concluyó que sería necesaria una consulta más a fondo, por lo que visitó su casa dos semanas después.

Walter describió su la casa de su sueño, con unos escalones en la entrada, un alero sobre la puerta principal y un living/comedor. Cree necesario tener dos habitaciones más, ya que están pensando en agrandar la familia. Al describir esto, relató como imagina una tenue luz, que sale desde un muro bajo que divide la cocina del comedor, para que cuando se levante por las noches, pueda ver a sus hijos dormir, sin tener la necesidad de prender las luces principales. También describió como ampliaría su lavadero y estaría conectado a un Quincho, donde podría recibir a su familia en las fiestas y cumpleaños.

A pedido de los voluntarios técnicos, Walter comenzó a dibujar en un papel un plano de como imaginaba su futuro hogar. Luego todos salieron a recorrer su parcela de tierra para marcar imaginariamente en el suelo como sería su casa en dimensiones reales. De repente, su futura casa comenzó a tener medidas, dimensiones, materiales y etapas. El sueño ya no era un sueño, se había convertido en un proyecto.

Los arquitectos describieron las etapas, hicieron un listado estimativo de materiales y las tareas que tendrá que realizar; y le prometieron volver para asesorarlo en detalles constructivos. En el momento de la despedida, Walter sorprendió a todos con una invitación a la inauguración de la casa de sus sueños y le preguntó a Diego (uno de los arquitectos voluntarios) si quería ser el padrino de la casa. Diego aceptó.


La Familia quedó a la espera de un nuevo encuentro, y tiene la esperanza de algún día recibir brigadas de voluntarios para ayudarlos en la construcción de su sueño; un sueño que demuestra que trabajando conjuntamente y con el asesoramiento adecuado, cualquier anhelo puede volverse realidad.